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domingo, 21 de septiembre de 2014

Señorito Murphi.

La dejó aturdida, ruda y amarga aquél licor fuerte denominado el 83.
Entonces ella se dirigió a él y le dijo:

-Sería sutil que me acompañara descalzo por la vía. No hay motivo aparente de avergüenzo, señorito Murphi.

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