-¿Dónde has estado todo este tiempo?
-Muriéndome.
-¿Por qué sigues viva?
-Porqué esos jodidos aparatos me salvaron.
Y bueno. Desperté un día diecinueve de marzo, ¿puede ser? No recuerdo bien.
Hacía muchísimo frío. Abrí los ojos y había alguien pinchándome para sacarme sangre. A través de los rayos que podían filtrar por la ventana la vi. Era una mujer de mediana estatura, con gafas, pelo corto y rubio. Parecía simpática, pero, no me dejé engañar a simple vista.
Me sacó dos tubos de sangre y se marchó. Miré el reloj y eran las siete de la mañana. Más adelante, sobre las ocho, volvió a pasar con un termómetro, me tomó, la temperatura y se volvió a ir. Media hora después, a las ocho y media vineron a decirme que me levantara que ahora tomában la tensión.
Me puse una chaqueta y salí hacia fuera.
'Pasaron más cosas que no quiero recordar.'