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sábado, 2 de abril de 2016

Penumbra, catástrofes y sin un alma.

Acabó todo en penumbra, catástrofes, sin una alma que se pudiese proteger, yo, en cambio, ingénua de mí, creí que hice lo mejor que supe o pude hacer, a lo único que pude acceder, fui, soy y seré mi más mayor pesadilla, mi más menor sueño, mis objetivos a alcanzar, o mis penas que vertir en un hallazgo en pleno invierno.
Yo, catástrofe absoluta, enseñanza de la vida, con poca experiencia pero que entiende que no hay ya salida, sobre los mares se yacía un espeluznante pudor estético, negro y sintético, ante los agobios proféticos, de su más dulce agonía.
No confiaré en nadie, decía, y como tonta volvió a fiar su vida en elegía, canción profetizada en un canto angelical, que la vida impregnaba de su lujuria al abdicar de su cargo de fe, con constancia, a su dulce enseñanza, pude yo perecer, como árbol en estancia permanente, ante un río rojizo, lo cual ya no supe ver.
Y que su vida se enhalce en falsas promesas, y que vulva a su pasado y vea, la madurez que alberga, en su dulce atentado contra la bella obscuridad, que su clara obstinencia nunca más encontrará paz.
Si hallas el problema en las alas que se esperan, en ti, que desesperan, por sus sueños no reales que nunca evitan males, por sus claras experiencias, a poder decir, se proclamó bella su ausencia.
Que lo prometido es deuda y que si no endeudas su hacienda, embargado será por sus males y codicias el tiempo perderá.

1.- El amazonas. ''Las cuatro selvas del vencedor''

LAS CUATRO SELVAS DEL VENCEDOR

Una vez yo, me fui sobrepasando el monte, que me llevaría al Olympo, allí, vi de lejos un Titán que se me acercó y me contó una enseñanza moral propia suya, muy curiosa, una anécdota, que decía así...

 

''Dice la leyenda, que surcando las olas, y cuando se veía el sol allá a lo lejos, fue escuchado un murmullo por mí, que si el amazonas algún día se derrumba y las claras de Luna se derrocan, solo nos quedará, la salvación de Mar, el único que no ahoga con su soga.''