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martes, 24 de junio de 2014

Me enseñaste que.

De la misma manera que pudiste morir, me enseñaste a no valorar la vida. Me enseñaste a llorar por esquinas. Que mi fiel compañero de viaje es el alcohol que más grados obtiene. Que no hay aliados. Que hay más problemas, menos soluciones. Que existe el final al principio. Que nunca ha existido un principio si un buen final. Que nunca has llorado delante de valientes. Pero que los cobardes te hacían reír. Me enseñaste que nadie sueña despierto. Que todo son bulos que nos quieren contar. Dicen: ”todo irá bien", como si no supieras lo sucedido. Me enseñaste que escribiendo se liberan pensamientos. Que dando glopes no reprimes tu rabia. Que dándolo todo nunca recibes nada. Que falsos somos todos. Y absurdos también.

sábado, 14 de junio de 2014

Poesías nocturnas.

Su sonrisa fue mi escuela,
ella mi fiel compañera,
una grata compañía que a mis ojos desteñía su color marrón verdoso,
que por ella fui lo que era,
que por ella sigo en vereda,
oh, dulce doncella, ¿por dónde se va a la mancha?
No quisiera alardear de que sé un mundo entero, pues recorro las esquinas de su bello cuerpo, peca a peca, pelo a pelo, le daría el cielo, si me diera sexo.