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viernes, 24 de enero de 2014

Historia de medianoche.

Un día 5 o 6, no lo recuerdo. Me levanté exausto de un sobresalto de aquel colchón tan incómodo, estaba sudando, en pleno invierno, sudaba, sudaba barbaridades, el corazón me iba demasiado rápido, los ojos se me salían, hiperventilaba, con una mano estaba apollado sobre la cama, mientras me destapababa con la otra. Salté de la cama, no me puse ni zapatos ni nada. Fui a aquel váter completamente sucio, el suelo del váter era como el suelo que hay en las cocheras, gris, y lleno de mierda, aquello era como un meadero en pleno bar de carretera, y yo encima iba descalzo, pisé charcos y no me preguntéis de que eran, porqué no tengo ni idea. Hay una ventanita que apenas tiene 40 centímetros, apenas cabe un pie. Por el suelo hay cuchillas, sangre, papel, bastoncillos de las orejas, cucarachas, tornillos...cualquier cosa te podías encontrar allí. Me lavé la cara, y volví a la habitación, tenía los calcetines mojados y que daban pena, pero tenía tanto sueño que simplemente me los quité y los tiré por ahí. Me dormí y seguí soñando que estaba con mis putas, en mi yate del caribe, con todos esos kilos y kilos de droga, y botellas del alcohol más puro que encontré por la licorería de la esquina.

Aquella noche me metí demasiada droga como para saber quién era, dónde estaba o cuándo nací.