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sábado, 31 de enero de 2015

El desconocido.

Hey, hola, ¿eres tú?
¿Recuerdas que dijiste que a un sordo no se le podía explicar que era un sonido?
¿Recuerdas que dijiste que a un ciego no se le puede explicar que es un color?
¿Recuerdas que a un psicólogo no le puedes explicar que es un problema?
Por qué son cosas que no han oído, visto, ni vivido.
Pues bien, voy a demostrarte que nada es imposible,
que a todas las cosas que no tienen sentido, yo se lo daré,
que a todo lo que alguna vez ha dolido, yo lo olvidaré.
Hay dos caminos que puedo seguir,
el primero y menos importante es el de seguir detrás de ti,
sin hacer nada,
esperando a que pase algo,
pero ojo, 'depende de ti'
si yo no lo hago,
si yo no me muevo,
si yo no demuestro,
no gano nada.
El segundo pero no menos importante es el de demostrarte que todo lo que me dijiste me sirvió de algo,
de hacer ver a un herido por el amor que 'un clavo saca a otro clavo',
el de quedarnos en tu cama escuchando un blues,
mientras te lías un buen peta,
mientras el humo blanco se esfuma entre nuestras miradas,
mientras me tocas la guitarra y mientras me cantas,
mientras apedreas palomas en la quinta,
mientras mis ganas por ti avivan como fuego al que vierten gasolina,
mientras el ayer fue parte del hoy, y el hoy lo será del mañana,
mientras el tiempo transcurre como las gotas de una tormenta por tu ventana entre abierta,
mientras, tú...