¿Amor? No, más bien locura.
¿Sabéis? Nunca he hablado de amor, ya que nunca he creído esa leyenda de patanes. Ese invento de las personas débiles ante otra persona que es su 'media naranja'.
Nunca he notado la presencia de amor, ya que nunca he querido admitir mis sentimientos.
Así que en este texto llamemos al amor X. Es gracioso, porque él me enseñó a denominar algo que no debía saber o no lo sabía ni él como X.
Os voy a hacer una descripción suya.
Mide un metro setenta aproximadamente, tiene medio melena ni lisa ni ondulada, de un color negro. Tiene los ojos azules claros, y una mirada penetrante.
No pierde el tiempo en creer en un Dios, desde mi punto de vista es muy inteligente, le gusta la lectura, dibuja bastante bien y lo mismo al escribir. Suele odiar a la gente y no confía a penas.
Oye, si lo estás leyendo que sepas que no tengo ni puta idea de que nos está pasando, ¿vale?
Y bueno, él tampoco creía en el amor, bueno, no exactamente, él lo que no quería era que otra persona que estuviera junto a él sufriera por lo que le pudiera pasar.
Cuando lo conocí me acojoné un poco, ya que parecía que lo supiera todo de mi, que me leyera el pensamiento, y seguramente también sepa como me siento, un poco como la mierda.
No entiendo por qué pero hace ya tres meses que no me habla. No recuerdo haberle hecho ni dicho nada de lo que me deba arrepentir para que me perdone. Aunque a lo mejor le molestaba mi presencia.
Es que es tan él, que bueno, ¿para que estar yo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario