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martes, 4 de marzo de 2014

{Parte 1.}

Un invierno del setenta y dos. Puta suerte la mía de haber nacido. Tenía unos dieciocho años ya. Inconsciente de que era mi vida, pero suficientemente consciente como para subsistir yo sola, o intentarlo.
Aquella tarde, creo que fue un trece de enero me estaba duchando. No hacía ya bastante frío que decidí poner el agua congelada. Supongo que fue para que me llegara mejor la sangre al cerébro, ya que no tenía n idea de que hacía allí.
¿Sabéis dónde era allí?
Empecemos por el principio,
Desperté el veinticuatro de diciembre, abrí los ojos, los giré a la izquierda, luego a la derecha, no podía ver nada, ya que no había luz, excepto un rayo que filtraba por debajo de la puerta, me levanté de aquella cama que estaba destrozada, empecé a pegar vueltas por aquella 'habitación', estaba nerviosa. Fui hacía la puerta, la abrí, y, había un pasillo. Salí de la habitación y corrí hacia la derecha. Y nada. Luego hacia la izquierda y, una simple ventana de un tamaño considerable por la que se podía saltar. Volví caminando hacia la otra parte para ver si me saltaba algo, y se me escapó una pequeña cosa, una puerta que había enfrente de la habitación que era del mismo color de la pared. ¿A quién iban a engañar? Tarde o temprano lo vería. Baje los trescientos ocho escalones. Seguí todo recto y salí a toda ostia de allí. Menosmal, llevaba cien euros en el sujetador.
Por allí cerca pude divisar un casino en el que sin dudarlo me metí. No tenía nada, ni casa, ni ropa, ni estaba en mi ciudad, así que me jugué los cien euros. Os preguntaréis que cómo lo hice para vestirme elegante y poder entrar. Pues veréis, entré en una tienda de disfraces y alquilé un vestido de etiqueta. Me costó unos 27 euros. Los cabrones no se cortaban ni un pelo. Entré en el casino con pinta de millonaria y con mis setenta y tres euros. Ganaba unos cincuenta. Perdía unos cien. Ganaba ciento veinte. Y así. Salí de aquél lugar con unos mil euros. Fui mil eurista. No me preguntéis cómo lo hice, pero con mil euros me dio para una noche y media en una pequeña casa en un pueblucho del norte. [...]

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