Todos en esta vida somos, valemos, y convivimos a base de números que valen una 'x' que nadie sabe despejar;
nos identificamos, a base de un número que te dice quien eres, hecho llamar Documento Nacional de Identificación;
nos hacemos valer según el número de millones que podemos invertir u gastar;
si no tienes no eres, si no te identificas no existes;
Vivimos el día 02 del mes 06 de un año hecho llamar 2016, que posiblemente sea hasta equívoco;
Vivimos en tan sólo 24 h de las que ahora son las 23:45 h.
Vivimos a merced y espentas de unos códigos de barras que le ponen precio a necesidades primarias.
Vivimos localizados por un número que data la IP de nuestras tecnologías, y lo más triste de los números es el capital, en sí, ahí entra el juego,
si hay la misma cantidad de dinero en todo el mundo, el cual se va moviendo e intercambiando,
¿por qué unos tienen más que otros o incluso por el ansia de tener quitan a otros?
Al fin y al cabo hay un equilibrio económico tan desequilibrado, que cuando sea fecha retornará por unos instantes a tus manos la moneda que sostuviste hace 8 años, y posiblemente, ni lo sepas.
YO NO SOY UN NÚMERO.
"La existencia precede a la esencia."
-Sartre.
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